Mar 7, 2012 - General    Sin comentarios aún

Cambiando héroes

En el año 2001 perdió el ojo izquierdo cuando explotó una granada mientras cubría un conflicto en Sri Lanka. Se puso un parche negro en el ojo lisiado y siguió trabajando como corresponsal de guerra para el dominical inglés Sunday Times.

Desempeñó esta labor durante tres décadas hasta que el pasado mes de febrero, a los 55 años, murió reportando durante un bombardeo en Siria. Su último trabajo fue sobre un niñito de dos años que agonizó ante las cámaras, en un hospital, tras ser herido.

¿Le parece una historia muy masculina? Sí, de acuerdo a los libros de ficción, pero en la vida real, estoy hablando de una mujer, se llamaba Marie Colvin.

Esta reportera tuvo el coraje de afirmar que valía la pena perder un ojo a cambio de entregar información independiente y cubrir en lugares donde ningún bando quiere que la prensa esté.

Después del ojo le tocó refrendar con su vida sus palabras. ¿A qué viene esta historia? Ocurre que en las películas y los cuentos de hada las chicas, frágiles y vulnerables, son salvadas por figuras masculinas que acuden en su auxilio ante amenazas de peligro.

Ellos son los héroes capaces de destruir el mundo si alguien les toca un pelo a sus amadas. Los presentan protagonizando acciones epopéyicas que alimentan la fantasía de que un hombre siempre está dispuesto a proteger a una mujer y dar la cara por ella.

Pero cuando se apaga el televisor, o salimos del cine, las historias de los héroes cada vez cambian más. Muchas veces, tienen faldas. Ocurren desde actos de simple cortesía hasta acciones llenas de heroísmo, como las que cité de Marie Colvin.

Les doy ejemplos. Una joven embarazada se acercó a un caballero que viajaba en el Metro de Santo Domingo y le solicitó que, por favor, le cediera su asiento debido a su estado. El aludido le respondió que él también estaba embarazado y fue una pasajera la que se puso de pie y le cedió su sitio a la gestante.

En el otro extremo del mundo, una mujer humilde llamada Chen Xianmei, que tiene 57 años, se convirtió en una heroína en China.

Chen auxilió a una niña de dos años que había sido atropellada dos veces: primero por una pequeña camioneta, que se paró sobre ella, y luego continuó su marcha, y después por un automotor que le pasó por encima a sus piernas.

El gesto de Chen cobró notoriedad debido a que una cámara de seguridad grabó la escena y el video, subido a Youtube, mostró que, antes que ella, 18 peatones pasaron junto a la pequeña sin prestarle ayuda. Para coronar su buena obra, Chen se negó a recibir una recompensa que después querían entregarles donantes interesados en salvar la niña, en un esfuerzo que resultó inútil porque poco después murió.

A su vez, Patricia Maisch, una ama de casa de 61 años, probablemente salvó decenas de vidas cuando en enero del 2011 se atrevió a tomar el cargador del arma con que un hombre hirió a 6 personas en Tucson, Arizona, incluida a una congresista.

Dos ciudadanos derribaron al agresor que intentó agarrar el cargador pero Maisch, esa abuela sin músculos, se lo arrebató.

Así que, como en muchas otras áreas en las que hemos incursionado, puede que las mujeres, a fuerza de actos heroicos reales, hagamos transformar también a los héroes de la fantasía.

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