Jun 2, 2012 - General    Sin comentarios aún

Millones por cadáveres

Mientras las economías más grandes del planeta están en crisis, la “industria” de las drogas es un negocio próspero. El año pasado un estudio reveló que sólo la cocaína movió 85 mil millones de dólares. Una buena tajada de la torta completa que representa nada menos que 300 mil millones de dólares al año, de acuerdo a la Oficina de Drogas y Crimen Organizado de las Naciones Unidas.

El mercado de consumidores que sostiene el negocio, es de entre 149 y 272 millones de personas. Ellos, la mayoría jóvenes en edad productiva, representan, a su vez, una parte de lo que la droga les factura a los países a cambio del dinero que genera. Pues además de que entre los consumidores habituales u ocasionales se encuentran individuos improductivos, violentos y delincuentes, están los que la venden: narcotraficantes, sicarios y distribuidores; y los que se corrompen: autoridades, muchachas y muchachos jóvenes y hasta familias enteras.

Esos billetes son tan sucios que pudren a todo el que los toca aún a aquellos que, tomándolos y haciéndose de la vista gorda, se sienten a salvo. Para entender lo caro que cuesta el oro de las drogas, vamos a sumar.

Desde el 2006 hasta la fecha en México han asesinado más de 50 mil personas producto de la violencia vinculada al narcotráfico, ¿Por qué no se ha podido detener la masacre? Porque allí hay de por medio 39 mil millones de dólares. Pero no sólo son los muertos.

Los mexicanos, que ya ni se asombran, se quedaron de una pieza cuando la policía de ese país detuvo a un menor de catorces años que admitió trabajar como sicario para el narco y haber decapitado a 4 personas. El adolescente fue apresado en un aeropuerto camino hacia Estados Unidos, el gran mercado de consumidores, a quien la droga también le está costando cara.

Esta semana un policía mató en Miami a un hombre desnudo a quien encontró, en medio de un puente, arrancándole a mordiscos la mitad de la cara a un pobre mendigo que ni lo conocía y que se encuentra en estado crítico. Parece que el caníbal estaba bajo los efectos de una droga nueva, altamente adictiva y que produce alucinaciones dantescas. Tal fue el horror de lo que vio, que el policía ahora se encuentra en tratamiento psiquiátrico y la noticia ha impactado en el mundo. Así le cobra a las sociedades este negocio. Lo irónico es que hasta los máximos beneficiarios de los millones del narco deben apurarse en gastar sus ganancias pues también a ellos les pasa factura.

Las expectativas de vida de un narcotraficante son de 35 años. Aunque este oro ensangrentado brilla más en los países pobres como el nuestro, imagínese cuanto deslumbra un carro de lujo en medio de una barriada de casuchas, cobra tan caro que debería importarnos a todos el ritmo de su expansión y convertirnos cada uno en una barrera que pare su crecimiento. A menos que estemos dispuestos a cambiar millones por cadáveres, y no sabemos si el nuestro, o los de quienes amamos, estarán incluidos en el saldo.

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