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8 comentarios Los que besan pantallas

Miraba la piscina contando los minutos para sumergirme. En el lugar había varias adolescentes. Desde que las vi, me dije que cacarearían como gallinas y no habría quién las sacara de esa agua azul fabulosa que brillaba al sol.
Pero mientras yo casi corría a darme un chapuzón, aquellas muchachitas, entre 14 y 18 años, permanecían vestidas, chorreando de sudor y sentadas una al lado de la otra conversando animadamente pero no con sus vecinas de asiento, a las que ni miraban; las charlas que sostenían tenían lugar a través del ciberespacio. Seguir leyendo »


